| Kuna Yala |
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El archipiélago de la comarca de Kuna Yala seduce a los visitantes que buscan una opción diferente para pasear o descansar. Se trata de un sitio, en el Atlántico panameño, en donde el agua es cristalina y la blanca arena de las islas contrasta con las verdes palmas. Allí, en ese archipiélago, el visitante también encontrará los arrecifes coralinos que, según la Unesco, se encuentran entre los mejores conservados en la Costa Biográfica del Atlántico Noroeste y la Biorregión del Caribe Central. El clima es tropical húmedo, y aunque el sol acaricia la piel de quienes buscan un bronceado envidiable, durante el día no falta la suave llovizna que refresca. Algunas veces, claro está, la llovizna pasa a fuerte aguacero, especialmente en esta temporada lluviosa. Pese a ello, los visitantes no dejan de desembarcar de las lanchas que llegan a las islas más visitadas, aquellas que se encuentran cerca de tierra firme. Para llegar a la comarca Kuna Yala el visitante puede ir en avioneta o por tierra. Si decide esta última opción, el trayecto deberá hacerlo en un vehículo 4x4, ya que hay que pasar por una zona montañosa que lo llevará hasta la comunidad costera de Cartí. Desde la ciudad de Panamá, el viajero debe tomar la carretera Panamericana rumbo hacia la provincia de Darién, pero sin llegar a ella. En El Llano de Chepo encontrará una vía, a mano izquierda de la carretera, que conduce hasta la comarca. Para entrar a la comarca –reconocida por la Ley 16 de 1953– cada visitante debe pagar una cuota de entrada ($2) al igual que cada vehículo ($5). Así lo dispuso Congreso General Kuna, explica el encargado de cumplir la norma fijada por la más alta autoridad política de esta cultura, que entrega al viajero el “comprobante de pago”.
Luego de una hora y 45 minutos de camino (desde la capital), se llega a Cartí, en donde hay un solar para estacionar el carro (hay que pagar $2 por su uso) y un embarcadero artesanal en donde los lugareños ofrecen el servicio de transporte acuático mediante cayucos o botes.
La travesía marina El verdor del lugar, para algunos viajeros, es parte del atractivo turístico. Así como los sonidos de los animales e insectos que sin dejarse ver irrumpen el silencio. El viajero, en este punto, ya debe decidir cuál isla visitará. Frente a la costa se encuentran unas 365 islas, según los registros de la comarca. La tarifa por el viaje marítimo dependerá del “lanchero” y también de la lejanía de cada isla. Para llegar a las más próximas, a unos 15 minutos de distancia. Hay otras que están “acondicionadas” para la explotación turística, comenta Rude, uno de los jóvenes lancheros que ha encontrado en el servicio de taxi marítimo una forma de ganarse el sustento diario.
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